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Risueña y sueña

Se valiente mi pequeña risueña
no le temas a los juicios ajenos
ahora el tiempo te da la oportunidad de actuar
eres tú quien puede hacerlo, tienes las riendas hoy...

Llegara el día en que este decido

y llegare por ti
dándote protagonismo y fama
no la podrás disfrutar con quienes
siempre te acompañaron
pues la tristeza los embargara completamente.

Debes caminar ahora, aún tienen pasos que dar

recuerda que el tiempo se parece 
a los pétalos de una flor
sin importar quien se los arranque estos
nunca vuelven a formarla.

Sonríe y cansate de sonreír, que no hay gozo

más hermoso que la risa que uno
se puede regalar a si mismo

No temas gran mujer, recorre y aprende

se audaz, se todo lo que quieras ser
pero no olvides quien eres ciertamente.

Hoy es tiempo, estás con tiempo...

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Verdad

Si quieres ver más luces brillando, necesitamos que la oscuridad tenga la medida exacta, y la verdad es la llama... Qué valiente es la gente que nos permite asomarnos a su vulnerabilidad: leerlos nos sana y, mejor aún, acompaña a almas que necesitan abrigo.  

Dos cosas

Hay momentos de decisiones inmediatas, ya que antes de que puedas siquiera contextualizar requieren respuesta, y por eso siempre valdrá la pena creer que tenemos la capacidad de responder para nuestro mayor bien. Cuando la desilusión te golpea, es difícil volver a ilusionarse sin que el miedo tenga presencia, ya que de por si la incertidumbre da miedo. Alguna vez leí que es mejor equivocarse y arriesgarse con la persona incorrecta, que no intentarlo y dejar ir a la persona correcta, así que, con todo, sino, para qué.

Enojarse con Dios para conectarte con Él

Es súper interesante cómo cada persona va encontrando en la música distintas formas de interpretarla y reflejar en ella sus vivencias. Cuando leí que esta letra se la dedicó alguien a Dios, me sorprendió mucho, ya que definitivamente fue una vivencia propia ese alejamiento. Me sonaba raro cuando la gente decía que se enojó con Dios; yo decía: ¿cómo te molestas con Dios? Tiempo más tarde me di cuenta de que en cierto momento tuve ira con Él, porque sus formas de operar no seguían una lógica. Tener una desconexión con todo hace que no creas en nada, y esa sensación de pérdida es fuerte. Recuerdo cómo fue el momento en el que yo decidí conscientemente volver a creer en Dios, en algo más grande, y, a partir de ahí, fue como regresar al “camino de la serpiente” para salir. Ya no estaba sola y el camino hacia lo espiritual también se abría, ya que el egocentrismo te puede hacer tomar vueltas equivocadas, y cegarse en él es un laberinto mental. Por eso entiendo cuando muchas persona...