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A2

Ya un tiempo grande de transitar constantemente por las carreteras, de sur a norte, o de  norte a sureste, y casi siempre en viceversa.

Y en medio de ese libro, canción, noticia, película o plática que acompaña el recorrido, va llegando una mirada, una sonrisa, una palabra, un abrazo, un verso o beso que te recuerda lo infinito que es el Cosmo y las coincidencias, por qué entonces no celebrar los encuentros de la vida, salud por la grandiosidad de estar, la voluntad de seguir, por la libertad de elegir y sobre todo, por lo individual en la dualidad.

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Dos cosas

Hay momentos de decisiones inmediatas, ya que antes de que puedas siquiera contextualizar requieren respuesta, y por eso siempre valdrá la pena creer que tenemos la capacidad de responder para nuestro mayor bien. Cuando la desilusión te golpea, es difícil volver a ilusionarse sin que el miedo tenga presencia, ya que de por si la incertidumbre da miedo. Alguna vez leí que es mejor equivocarse y arriesgarse con la persona incorrecta, que no intentarlo y dejar ir a la persona correcta, así que, con todo, sino, para qué.

Desde tiempos atrás

Hoy, tuve un sueño algo extraño, vi a alguien y sentí que ha dejado de quererme, y aunque el ego quiso liderar la situación emocional, lo hizo la lógica y el bien común, porque hace tiempo también dejé de extrañar y anhelar su vida en la mía.   Me pareció más que justo; al menos al final logramos volver a coincidir en algo.  En momento pasados    muchas cosas quedaban por “cobrar”, reclamar, liberar, pero son de esas “deudas” a las que tienes que aprender, y aprendí a renunciar. Porqué todo es una elección, y no se puede tener todo a la vez, y no porqué nos opongamos a la abundancia; sino todo lo contrario. Hay cosas que son incompatibles: No se puede querer paz mientras se guardan y engordan rencores, querer vivir en el aquí y ahora, y quedarte atascada en el ayer, en el pasado.  Y siempre me gusta poner un punto de orden, para que eso no sea un invitación a dejar de pedir y exigir justicia cuando se deba, hay líneas muy delgadas pero no invisibles. Al final es...

Verdad

Si quieres ver más luces brillando, necesitamos que la oscuridad tenga la medida exacta, y la verdad es la llama... Qué valiente es la gente que nos permite asomarnos a su vulnerabilidad: leerlos nos sana y, mejor aún, acompaña a almas que necesitan abrigo.