Han pasado exactamente 8 días del nuevo año desde la Mitad del Mundo. El tiempo parece pasar de una forma ágil, y admirarlo al detalle cada segundo es un reto; sin embargo, es irrenunciable encontrar en el reloj tiempo para darnos un respiro ligero y lento. Pienso en muchos regalos que trajo el 2025, así como en los retos que me puso al frente; momentos que abrigaron el alma desde lo más profundo, así como instantes en los que sentí cómo el corazón se rompió un poco. Las lágrimas acompañan tanto en lo bueno como en lo no tan bueno, pero ciertamente todo lo caminado durante los 365 días está envuelto en gratitud por darme un espacio a mí y a toda la gente que quiero y amo, por permitirme soñar, volar, viajar, imaginar, crear y más. Son algunas cosas que podría listar como lecciones del año pasado, pero hay una en especial que quiero plasmar hoy. Se dice desde siempre que hay que ser buena persona, y serlo parece lógico, no como algo calculado, sino como algo real y auténtico. Mucho se d...
Si quieres ver más luces brillando, necesitamos que la oscuridad tenga la medida exacta, y la verdad es la llama... Qué valiente es la gente que nos permite asomarnos a su vulnerabilidad: leerlos nos sana y, mejor aún, acompaña a almas que necesitan abrigo.